es algo que se da,
sin apelar al subjuntivo del verbo pedir...
el Amor, simplemente nace de la ilusión
crece con carisma y no necesita caridad
He logrado darme cuenta, que realmente no te extraño, no más de lo que ya te extrañaba antes...creo que después de todo ya estaba acostumbrada a tu ausencia, ¿es devastador, no? no hay nada como afrontar la realidad y la pérdida, pero no te pierdo, no te pierdo ahora porque ahora me doy cuenta que nunca te tuve, tu por el contrario si pierdes, me pierdes a mi, a todo lo que fui y lo que pude haber llegado a ser para tí; en ese caso, entonces también pierdo una parte de mi, la parte ilusionada, la parte soñadora, la parte esperanzada, la parte que te amaba y la parte que tenía fe en tí, que en últimas era más grande que la fe que tenía en mí, pero esa parte ya es solo vacío, silencio y olvido y ya no me duele. Al fin y al cabo, esta separación resulta ser exactamente igual a nuestra antigua relación, la única diferencia es que ya no espero nada, por esa parte ya no siento la agonía de la desilusión diaria, de esperarte con ansias para al final resignarme al mañana y despertar sin nada...
Se encontraba fuera, dispersa y eso ya lo sabía igual que sabía que ya no se quería, había perdido todo interés en sí misma, había decidido dejar de preocuparse y de quererse, para entregarse así a la voluntad de otro y seguir con la corriente de ese mundo al que sabía que no pertenecía, al que llegó sin fe y ahora piensa que así se debió mantener, pero en esa época quería dejarse persuadir, dejarse convencer, sin pensar. Y así fue como transgredió su esencia por otro ser del que no obtuvo lo que tanto anhelaba, y tanta espera acabo con su incipiente y absurda esperanza. No hubo desilusión, no tan grande como la anterior y finalmente se sintió libre para volver a ser quien era y lo logró. Había ganado mucho, desarrollado grandes destrezas, para no confundirse entre las masas y su estilo de vida que nunca llegó a conformarle, pero a medida que avanzaba el camino se tornaba cada vez más solitario y frío. Mientras se miraba frente al espejo pensó en el tiempo y una vez más, como venía ocurriendo en los últimos días no se hallaba, no encontraba nada en el reflejo de sus pupilas opacas y no encontraría nada así brillaran como el azabache; no es que estuviera vacía, es que no tenía nada de ella adentro. Pensó en el perfecto círculo de su iris, vio en ellos el círculo eterno, el ouroboros, en una espiral logarítmica que fluye al infinito, los pétalos de una rosa muy roja y una que otra cosa interesante que sigue el patrón de la sucesión de Fibonacci. De pronto descubrió que se había quedado en el tramo más seguro de la espiral, recorriendo el mismo círculo una y otra y otra vez, no sabe si fue premeditado, no sabe si va retrocediendo o sólo no avanza, no sabe si sigue avanzando pero el tiempo no da espera y ya no le alcanza, no sabe si quiere estancarse o continuar, no sabe, porque ya no se halla en éste mundo, ni siquiera frente al espejo, no se identifica con sus recuerdos o con lo que los otros ven en ella, no se halla ni dentro ni fuera de su cuerpo, ni en otro lugar, antes solía hallarse en sí misma, tras su falsa sonrisa, pero ya no sabe dónde está.
Ahora en su mundo algo rosa, completamente amarillo, lejos de la oscuridad de su universo icónico, que si no la estabilizaba, al menos le otorgaba cierto equilibrio; permanecía esperando, deseaba cantar y quebrantar el holograma de su nueva realidad. Le faltaba la desesperanza, la oscuridad del anterior, tanto brillo le deslumbraba, y en cierta forma le perturbaba.
La del rincón tiene el brillo diferente en su mirada, ya no es igual que antes, más que una luz es un fuego que no se extiende pero no se apaga, es una luna que espera que la aprecien por sus destellos plateados y no por el sol que tras ella aguarda y la acecha robándole el crédito de su esplendor.
Hoy es un día de esos de la cama infinita y el café oxidado de ayer
Restos de una cena una botella vacía y una nota en el mantel
Como siempre inolvidable
Otra noche tan bonita como tú
Lleno la bañera de mentiras y halagos y sumerjo mi ansiedad
Siento el cosquilleo de la espuma en mis brazos y sonrío hasta llorar
Como siempre inolvidable
Otro noche tan bonita como tú
Dormiré entre diamantes para desayunar
Siempre sola tan sola que el silencio es ahora un buen amante para escuchar
Dos vueltas de llave me separan del mundo pero no sé a qué lado girar
Abro la ventana que me invita al silencio mi paisaje emocional
Como siempre inolvidable
Otra noche tan bonita como tú
Dormiré entre diamantes para desayunar
Siempre sola tan sola que el silencio es ahora un buen amante para escuchar
Mi sonrisa era inmensa y mi mirada sincera Y ahora ya no sé quién soy tengo el corazón anestesiado
Dormiré entre diamantes para desayunar
Siempre sola tan sola que el silencio es ahora un buen amante para escuchar
Gotas de agua tristeza y un poquito de sal para mis penas de princesa
Cuando lloran las flores brillan de un modo especial
Como siempre inolvidable
Otra noche tan bonita y tan triste como yo


De repente se me salen las lágrimas
de repente me acuerdo y recuerdo el palpitar de mi corazón.
De repente me quedo, espero y desaparezco en mi burbuja de ilusión,
de repente lo enfrento, pero me quiebro al no encontrar solución,
de repente lo siento, pero sólo escucho un eco desde la soledad de mi corazón.
De repente lo pienso, pero ni siquiera hago el intento,
de repente desfallezco y respiro en el anhelo.
de repente despierto y frágilmente palidezco
de repente me duermo y me desvanezco en el sosiego de las canciones de amor.
De repente me pierdo, me busco y no me encuentro en el mar de la razón.
de repente me encuentro en el vórtice de lo normal y lo correcto, sin ninguna alternativa para el amor.
Kari /18/06/07!
De repente me convierto en un fantasma...
Pdta: El poema es de hace un año y ya no recuerdo el por qué del titulo...pero lo dejo allí por si algú día me acuerdo!!!la última frase si es reciente...como que las cosas nunca cambian, no?
Los caminos alternos han desaparecido
Hoy es uno de esos días, tan grises, tan placenteramente extraños; esos de los que te hacen desear sólo dormir, dormir y nada más, dormir hasta que el alba se convierta en ocaso una y otra vez. Esos en los que da igual, dormida o despierta harías exactamente lo mismo, descansar en la falsa paz que dan las fantasías, mientras te vendas los ojos por voluntad propia, para evadir el dolor de ver tus días pasar sin ninguna novedad, para evitar reconocer que no quisiste hacer nada, que la depresión te ganó la batalla y la tristeza se apoderó de tu corazón en inercia. Uno de esos días, como todos los demás en los que la realidad se siente tan vacía como el hecho de despertar y ver como tus sueños tal vez nunca cruzarán el umbral, donde sabes que nada está bien, pero no tienen porque saberlo los demás. Hoy es un día en que el tedio se apoderó de toda motivación, el aburrimiento tomó el control y eliminando cada peldaño del camino amarillo se llevó todo de vuelta a Kansas. Aquí estoy, nuevamente, sin saber que hacer conmigo, sobreviviendo a base de ilusiones sin sentido, poniendo en marcha las ideas más descabelladas aunque sé que no resultaran, respirando, divagando, prolongando situaciones efímeras con la magia de los sueños, dejándolo todo en bosquejo.